Economía de Carrera. Análisis de la recepción.

Todos sabemos que un entrenamiento bien diseñado y la nutrición son básicos para una buena progresión del rendimiento, mejorar nuestra resistencia, la velocidad y conseguir nuestros objetivos en una carrera.

Pero ¿cuantas veces revisamos nuestra economía de carrera y biomecánica en el proceso de correr? ¿Estamos corriendo de manera eficiente y correcta?

Hay muchos factores a tener en cuenta a la hora de correr, desde la inclinación del cuerpo hacia adelante, el braceo y el ángulo del codo en la posición de los brazos, la cadencia, la pisada, la ubicación del pie bajo el centro de gravedad en el momento de la recepción……….

Mi compañero Cesar Hernández (www.entrenamiento-consciente.org) es un experto en este tema y en breve presentará en su web todo su conocimiento al respecto. Ya me encargaré de compartir con vosotros sus entradas.

Yo por mi parte he empezado a analizarme a mi mismo y por eso ayer por la tarde realicé un análisis de mi pisada. Dediqué un buen rato a grabarme en vídeo corriendo desde una perspectiva lateral.

En primer lugar lo hice corriendo como lo haría habitualmente, calzado con mis zapatillas de Trailrunning ASICS Trabuco (con drop 6). Después me grabé corriendo de nuevo, pero en esta ocasión descalzo, el calzado más mínimalista que podemos usar.

Con el vídeo descargado en el portátil, empecé el análisis de las imágenes visionando el vídeo a cámara lenta y pasando fotograma a fotograma buscando aquellos puntos clave. Y aunque hace tiempo ya hice lo mismo, y desde entonces intento ser consciente en mi carrera e intento concentrarme en la pisada (o al menos creo que lo hago), la sorpresa vuelve a aparecer.

Analisis pisada

¿Que pasa?

Del análisis de las imágenes se concluye una primera curiosidad: La posición del cuerpo ligeramente adelantada, la recepción de la pierna bajo el centro de gravedad, así como el ángulo y movimiento de los brazos, son bastante correctos y muy similares en ambos casos, por tanto a modo general no hay mucha diferencia, pero respecto a la pisada, la cosa cambia mucho y se observa que hay diferencias notables. Vamos a ver.

Primero. Cuando corro calzado con una zapatilla que protege el pie y amortigua el talón, en este caso un Drop6, predominan las entradas de talón. Quiero decir que no sucede en todas las entradas que he visualizado, e incluso en algunas se produce un ataque con talón relativamente suave con desarrollo rápido a pie plano. Tomar conciencia de este hecho desde hace ya un tiempo supongo que está dando sus frutos, pero es obvio que aún queda mucho por hacer. También destacar que como el objetivo es didáctico, he tomado una de las entradas más exageradas.

Segundo. Cuando corro sin ningún tipo de protección, amortiguación o aislamiento (más que un calcetín), el ángulo de aterrizaje del pie cambia automáticamente y la recepción se realiza sobre los metatarso o almohadillas del pie. Es fácil de entender por qué sucede esto de forma automática, sin protección no hay narices suficientes para entrar de talón ya que el impacto sería tremendo y el cuerpo automáticamente busca una posición amortiguadora del impacto y para ello modifica el ángulo del pie.

Dicho esto, nos planteamos ¿porqué es mejor no entrar de talón? La realidad es que entrar de talón es económicamente ineficiente, frena el avance y el impulso del cuerpo, y además biomecánicamente es más lesivo para el sistema musculoesquelético y las articulaciones.

En una pierna entrando con ese ángulo,  recibiendo el impacto en el talón, la onda de choque asciende hasta la rodilla, la cadera y finalmente la columna vertebral, pudiendo a la larga producir lesiones.

Puede parecer una banalidad, pero hagamos un cálculo muy sencillo que nos permita ver la dimensión del asunto. Pongamos dos horas corriendo, con una cadencia estándar de 180 pasos por minuto. Esto  representa 10800 impactos por  cada pie, es decir 21600 impactos en total que se reciben en los talones (hueso calcáneo), las rodillas, articulación coxofemoral y vértebras lumbares. Pero además, son 21600 puntos de choque,  fricción y frenada, restando eficiencia a nuestro avance, velocidad y fluidez…. un desastre.

La conclusión es ¿Podemos aprender a correr calzados, igual como lo hacemos cuando vamos descalzos? La respuesta resulta clara, deberíamos hacerlo pero según que calzado no va ayudar nada a conseguirlo aunque queramos!

 Un saludo.

 PD: Esta entrada va dedicada a mi amigo Cesar Hernández

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