Actividad física y cáncer

Es muy gratificante como entrenador personal, poder guiar el camino de corredores y deportistas que desean mejorar su rendimiento, personas que desean aumentar su masa muscular o mejorar su aspecto.

Pero ¿que pasa cuando el enfoque del entreno se dirige a la mejora de la salud y la calidad de la vida de las personas? ¿Mejorar algunas dolencias producidas por desequilibrios musculares, mejorar la composición corporal y con ello estabilizar determinados parámetros bioquímicos como la diabetes o mejorar el perfil lipídico? ¿Y que pasa cuando el ejercicio puede mejorar la calidad de vida de personas con patologías como el cáncer?

Pues sucede que la función del EP va más allá de todo lo que se pueda explicar con palabras. Ya he hablado en otras entradas de este blog sobre desequilibrios musculares, obesidad, diabetes, etc.. Dejarme que hoy escriba cuatro líineas sobre el cáncer, y cuando lo hacemos, no hablamos de cualquier cosa, entramos en un terreno serio y delicado donde toda precaución es poca y donde solo me atrevo a hacerlo desde el máximo respeto y seriedad posibles.

Review Annals of Oncology

He tenido la suerte de poder estudiar personalmente, como alumno de ANEF, y asistir a webinars específicos sobre este tema, con uno de los entrenadores personales que lleva mucho tiempo trabajando e investigando sobre la vinculación positiva que existe entre el ejercicio físico y el cáncer, el profesor Manuel Martín Olvera.

Pues bien, fue él quien me puso en conocimiento sobre el siguiente estudio que he leído varias veces y que ha resultado especialmente interesante. Se trata de una revisión publicada este mes de enero en el Journal Annals of Oncology; Muscle disfunction in cancer patients (Christensen JF, Jones LW, Andersen JL, Daugaard G, Rorth M, Hojman P.) donde se revisan 194 estudios, y tras una exposición muy extensa sobre el tema y las explicaciones sobre la problemática asociada a la disfunción muscular ocasionada por esta enfermedad, se llega a la conclusión de algo que sospechábamos pero que este estudio concluye:

“El ejercicio físico constituye un potente modulador de la función músculo esquelética, y la evidencia creciente sugiere que el ejercicio es una estrategia terapéutica segura, factible y eficaz con la capacidad para mitigar y/o revertir la disfunción muscular de los pacientes con cáncer”

“En este contexto multifactorial, la práctica de ejercicio puede ser una intervención potente con la capacidad para mantener y / o mejorar la masa muscular, la fuerza y ​​el metabolismo durante y después del tratamiento del cáncer.”

Obviamente, en una enfermedad como esta, simplificar sería un grave error y cada caso, cada persona y cada situación es particular y como tal deben ser tratados. Las conclusiones recogidas en este estudio pueden orientarnos a marcar una linea global sobre la cual trabajar, y si ya sabíamos que el ejercicio físico bien programado por un profesional aporta beneficios enormes sobre la  salud y la calidad de vida de la población general, ahora disponemos de evidencias que parecen indicar que también lo es, y quizá con mayor trascendencia, para las personas afectadas por esta enfermedad.

Es una gran noticia, hay que seguir estudiando y hay mucho trabajo por delante!

Quiero agradecer personalmente a Manuel Martín Olvera su dedicación por transmitir sus conocimientos sobre este, y muchos otros temas relacionados con la actividad física y la salud, fue él en sus clases, quien nos hizo ver a muchos, que la actividad física es quizá la medicina mas potente que existe.

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