OCC-UTMB 2014 | Crónica de Carrera

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OCC-Ultra Trail du Montblanc | 28 de agosto de 2014 | 53 km | 3300 m D+OCCUTMBMapa

Son las 3:00 de la mañana, en nuestro refugio del camping de l’Argentière suena el despertador y con pocos minutos de remoloneo, mi compañero Dani Hernández y yo nos ponemos en marcha. Nos miramos unos segundos, esto acaba de empezar, no solo no hay vuelta atrás, sino que tenemos por delante la gran oportunidad de disfrutar todos y cada uno de los minutos que vienen. Alternamos el proceso de irnos vistiendo, con el desayuno (por llamarlo de alguna manera, porque a las 3 de la mañana no se le puede llamar desayuno). Revisamos varias veces el material, ya preparado la tarde-noche anterior, lo cargamos en el coche y nos vamos a Chamonix. Allí tenemos asignado un autocar de la organización con salida a las 4:30 para llevarnos hasta Orsières (Suiza), punto de inicio de la carrera.

Una riada de gente, corredores y acompañantes invade el centro de Chamonix en la todavía oscura madrugada del 28 de agosto. Una cola muy bien organizada distribuye a los corredores en autocares, subimos al nuestro y nos vamos a nuestro destino. Destino que será el origen de una contienda que debe devolvernos al punto de partida. Si todo va bien, en unas horas estaremos de vuelta para entrar corriendo en un Chamonix despierto, lleno de vida, luz y sueños.

OCCUTMB14_015Sentado en el autocar, me quedo dormido en seguida, y tras un buen rato de autocar, Dani me despierta, estamos en Orsières. Son las 6:00. Bullicio, corredores, tránsito de autocares, primeras luces del alba. Bajamos, estoy muy dormido, necesito desperezarme y ubicarme, hace fresco (por no decir frío). Sentados en el suelo con todo el material, nos acabamos de preparar. Me empiezo a activar.

Para variar, empezamos con nuestro cachondeo, nuestras paranoias, nuestras películas surrealistas y frases sin sentido que solo nosotros entendemos, nos reímos a carcajada limpia rompiendo la cierta calma y tensión del ambiente, la gente nos mira con esa cara extraña de savoir-faire… ja ja ja ja. Estamos locos!

¿Que le vamos a hacer? Nosotros somos así, y suerte de estos momentos. Dejamos la bolsa de retorno a la organización y visitamos, aguantando una cola kilométrica, el único baño del pueblo (un clásico).OCCUTMB14_017

Encaramos una calle larga hacia la plaza de salida, son las 7:30, buscamos nuestra ubicación bien cerca de la salida. Sabemos que probablemente mucha gente nos adelantará después, no hay problema, pero nos gusta salir delante para tomar ritmo y evitar tapones. Un grupo de música (que no vemos) ameniza los minutos de espera, aunque, con todo el cariño del mundo, desafinan bastante. Es tan evidente que la gente ríe, pero que más da, esto está a punto de empezar. Dani y yo nos abrazamos, no queda nada para la cuenta atrás, llevamos muchos meses soñando con este momento. Arranca, son las 8:00 y esto se mueve.

En pocos segundos cruzamos el arco de salida, callejeamos por Orsières, hay mucha gente animando, es una pasada. Niños y niños, parece que los hayan descargado en camiones, que pasada de ambiente! Por fin puedo saludar a Albert, un corredor al que he estado entrenando online los últimos meses para esta carrera, y no nos hemos visto antes, hasta ahora, corriendo juntos! Cosas de la tecnología!

Dejamos el casco urbano, pisteo, llegamos a otro núcleo de casas, una pendiente importante, gente en las calles con cencerros gigantes y gritando! Salimos del pueblo y arranca la pista boscosa de subida a Champex Lac. Mantenemos el ritmo alto, tomamos buena posición en la subida y la mantenemos.

OCCUTMB14_003Llegamos al avituallamiento de Champex Lac, no hay apenas nadie, bebemos agua y salimos rápido. La gente nos grita histérica, hay españoles que reconocen nuestro dorsal y nos gritan apasionados que no nos paremos ¿?. (Cuando acabe la carrera y miremos los tiempos, descubriremos que en este punto pasamos en la posición 144).

Cruzamos y dejamos atrás Champex Lac. Ascendemos un buen tramo y luego pista boscosa de bajada. Dani y yo vamos juntos todo el rato, nos autocontrolamos para no ir más deprisa, el ritmo es bueno y las sensaciones muy buenas, pero esto es muy largo. Contención. Pasamos por una casa-refugio y empieza la primera subida, el ascenso a la Giète. Sacamos palos y empieza la primera “escalada” seria. Cruzamos bosques, ríos, saltos de agua, vamos subiendo y el paisaje es cada vez más espectacular.

Glaciares al fondo, peñascos, cascadas de agua, esto es increíble. De repente Dani, que va delante de mí, se para en seco y sentencia: “Me estoy achicharrando vivo, me tengo que quitar ropa”. Perfecto, me uno al despelote, y nos quitamos las térmicas, manguitos y todo lo que sobra. Aprovecho para pillar una barrita e intento comerla mientras reiniciamos la subida, pero no hay manera, ya estoy en bloqueo, ya empezamos! Suerte de la bebida casera de glucosa/fructosa.

Pim pam, un ritmo bueno de caminata con palos, no paramos. Llegamos a unas cabañas, el camino es todo estiércol de vaca (por decirlo fino), metros y metros de explanada encharcada de mierda de vaca (fuera finuras). Pasamos a saco, sin miramientos, seguimos acumulando kilómetros y llegamos a un refugio donde hay control de paso. Aquí empieza una bajada, se acelera el paso del convoy, corremos por unos senderos boscosos preciosos y vamos descendiendo rápido, vamoooooos! Al fondo se oyen cencerros y griterío. El camino se acerca a una pista y hay mucha gente animando. Menudo ambientazo. Cruzamos el túnel de gente y otra vez españoles gritando a nuestro paso, nosotros devolviendo los saludos como podemos.

OCCUTMB14_004Aquí nos damos cuenta de como se nota la diferencia de carácter y efusividad española. Los franceses animan muy finamente con su “ale, ale”, algún “bravo”, muy correcto y de muy de agradecer. Los españoles con cierto escándalo, gritan: “vamoooos, vengaaaaaaa, gaaaaaas, máquinas, arriba españoooooles!!!”, ja ja ja ja, es una diferencia cultural muy notable, pero como mola!

Descenso por unas trialeras bastante técnicas y húmedas hacia el pueblo de Trient. Cruzamos una pasarela metálica, más bosque,  llegamos a una carretera y estamos a la entrada de Trient. Cruzamos el pueblo con un ambiente tremendo, entramos al avituallamiento. Rellenamos botellines, bebemos agua y como un trozo  de pan con queso, no me entra nada,  y quizá el queso no sea lo más recomendable por su digestión, pero la palatabilidad es importante, y hay que intentar comer algo. Tomo mi dosis de electrolitos y BCAA’s. Tres minutos y salimos de la carpa de avituallamiento juntos. Bajada por unas escaleras, pista, medio kilómetro y segundo ascenso duro, 850 m de desnivel positivo hasta la Catogne.

Es brutal la pendiente que tiene el sendero, cuesta hasta levantar las piernas para ir progresando, hace calor, el ritmo es lento. Se hace duro.

Hace un rato que se que algo no va bien. Dani no se encuentra bien y se le nota. Vamos subiendo, bajamos el ritmo y Dani tiene que ir haciendo pausas y pararse. Se encuentra mal del estomago y está pálido. Finalmente me confiesa que no está bien (como sino me hubiera dado cuenta), y tenemos que ir haciendo paradas. Me pide que tire solo, a lo que le respondo que no pienso dejarle, nos pararemos todas las veces que haga falta. Y así vamos subiendo, poco a poco, tico, tico.

Nos adelanta mucha gente, pero es lo de menos. No paro de hablarle, de explicarle cosas, de recordarle cosas positivas, le hablo de su perra, le explico que ya queda poco para llegar a la cima (mentira y gorda), pero llega un momento que no se si le ayudo o le estoy agobiando, su cara es un poema. Hay un momento en que pienso que Dani se queda y no puede continuar, pero con mucha fuerza de voluntad, vamos avanzando y llegamos al punto más alto de la Catogne para empezar a llanear y finalmente iniciar el descenso por un camino estrecho entre prados. Estamos a mucha altura y se nota en la vegetación.OCCUTMB14_009

Le grito a Dani, que se ha acabado la subida que ya estamos bajando y poco a poco va recuperando el ritmo. Va lento pero intenta trotar y seguirme el ritmo, bien!! Llegamos a un avituallamiento en mitad del camino, nos toman datos, cargamos bidones, bebemos cocacola a destajo y me tomo mis electrolitos y BCCA’s. Entablamos conversación con una chica catalana, de Lleida, y comenta que vamos muy bien. La verdad es que como no sabemos posiciones, nos es un poco igual, y como Dani no ha estado bien, todo eso ha pasado a otro nivel de importancia. Los Trail Runners no somos ni mejores ni peores, pero lo que nos hace diferentes es la voluntad de seguir adelante cuando las cosas se ponen muy difíciles. Y  una vez más superamos los obstáculos.

Arrancamos, aceleramos, la bajada coge velocidad, Dani está volviendo, no paramos y esto se dispara. Dani empieza a hablar, aceleramos y vamos aumentando la velocidad de una manera asombrosa, bien! Muchos tramos son muy técnicos, rocosos, llenos de raíces, resbaladizos, estrechos, no son nada fáciles pero vamos follados, estamos llegando a Vallorcine y en el último tramo adelantamos un grupo de corredores para llegar a la entrada del pueblo donde el bullicio es tremendo!!! Hay una línea de tren y justo están bajando las barreras y sonando la campana…. No, por favor! Alguien en español nos grita: “No os paréis, tenéis tiempo de sobra”, mirada a lado y lado y cruzamos contrabarrera.OCCUTMB14_007

Entramos al avituallamiento, 33 km. Cargamos agua, bebemos. Yo me como 4-5 gajos de naranja, un trozo de bizcocho de chocolate, mis electrolitos y BCCA’s de rigor. Vamos al lavabo pero nada sucede. Salimos escopeteados.

Dani está “on fire”. Entablamos el sendero hacia el Col de Montets, aquí hay muchos corredores que avanzan caminando. Nosotros trotamos, tico, tico, vamos ascendiendo por un paisaje precioso, con un río a nuestra derecha. Cruzamos prados de un verde intenso, ambientazo de gente animando con cencerros, y al fondo empieza a aparecer el Montblanc blanco y resplandenciente, es increíblemente hermoso. Hace mucho calor, solana tremenda, subimos y subimos,  pero no paramos. Nos acercamos a una carretera importante, la policía corta el tráfico para que la crucemos, hay mucha gente y niños. Subidón, pasamos gritando como locos, levantando los brazos y los bastones y chocando las manos con ellos, y nos responden emocionados gritando! Que maravilla! Que subidón! Gracias!!OCCUTMB14_032

Hemos cambiado de vertiente, ahora quedan las últimas subidas. Esto es duro, hace calor y hay mucho desnivel que salvar aún. Yo a partir de aquí tengo un bajón moral producto de un error de estrategia. En mi mente, ya he hecho las dos subidas fuertes, ahora solo quedan “unos dientes de sierra”. Los cojones! Esto sube y sube y sube, no se acaba nunca. Al cabo de un buen rato, reconozco l’Argentière a mi izquierda en el fondo del valle, vamos muy altos, no debe quedar tanto para que esto empiece a bajar.

Según el GPS quedan aún 10 km para meta, pero según las indicaciones que arrastro de los avituallamientos, deberían ser 7 km. Mis cálculo dicen que toca empezar a bajar ya, pero finalmente nos daremos cuenta de que las indicaciones de los avituallamientos están mal, el GPS va clavado, así que aún nos faltan 3 km. de subida….. se me hace muy duro por no poder asimilar bien que pasa.

Nos remojamos la cabeza en los torrentes que bajan de la montaña. Nos cruzamos la mirada en algunas curvas ascendentes, no hace falta decir nada, la mirada lo dice todo: Aguanta!!! En un momento dado nos sentamos en unas piedras, hay que comer algo pero ya!!! Sacamos de la mochila una bolsa de gominolas (cada uno lleva su dosis). Resultado: 200 gr. de gominolas devoradas en un minuto y medio. Esto se aprende con la experiencia. En este estado de desgaste y alteración gastrointestinal, ya no me entra nada de comida, nada, excepto las gominolas. No pueden faltar en mi mochila!OCCUTMB14_005

Seguimos. Yo no paro de repetirme que no puede faltar mucho para la bajada. Tengo en mente que los últimos 7 km del track, son de bajada, ostia!!! De repente se acaba el bosque, y la visión es apocalíptica. Una pista de piedra suelta, sin camino, a destajo, sube empinada hacia una estación de esquí y se ve a lo lejos la serpiente de caminantes ascendiendo!

Dani me dice: “Carlos venga, que ya lo tenemos, es ahí mismo!”. Me río por no llorar. Gracias Dani, pero no cuela! Control mental, palos, ritmo y para arriba, cuanto antes llegue a la cima, antes se acabará este tramo. Tico, tico, tico…… Parecía que no iba a llegar, pero alcanzamos la cima. Avituallamiento y control de la Flegère. Gente animando, y gente sentada en unas terracitas de bar, zampando, tomando el solete y con cara de felicidad! Yo debo ser gilipollas! Ja ja ja ja!

Entro en la carpa, arraso con tres platitos de patatas fritas, galletitas saladas y tres vasos de cocacola, que sano ¿verdad?, pero me entran y me saben a gloria, y ser capaz de comer algo ya es un milagro, así que pa’l buche! Mi cuerpo reclama sodio, y la sal de las patatas es una fuente sabrosa de sodio. Entablo conversación con la mujer del avituallamiento, ella en francés y yo en inglés, no se como, pero nos entendemos, o eso creo. Nos anima, me ofrece de todo, nos dice que ya viene la bajada y que vamos muy bien…. Les doy gracias por su dedicación!

Salimos y empieza la bajada. Empezamos a correr ladera abajo, de golpe me duele todo, pero intento correr relajando la pelvis y las rodillas, al estilo correr-chi, y a los pocos minutos me estabilizo. Era esperable, el sistema muscular de bajada es diferente al de subida, y tras tanto rato subiendo, estaba “frio”. En cuanto se activa, ya no me duele nada, ha llegado el momento de bajar a destajo.

Al fondo del Valle, entre los árboles, se ve Chamonix. Hay tramos de camino y tramos de trialera técnica. Vamoooooooos!!!!

Adelantamos muchos corredores, este es un punto clave, no podemos parar ahora. Hay torrentes que cruzan el camino, ya pasamos sin miramientos, hace rato que no nos preocupamos de esquivarlos, vamos a muerte! A ratos bajamos a 3:30 min/km, estamos muy locos!!!

Kilómetros y kilómetros, la pista se acaba y aparece una calle asfaltada con casas. Estamos en Chamonix! Es increíble! Vamos avanzando, cruzamos calles. La gente nos da indicaciones, imposible perderse.

Encaramos el paseo del río, que va del pabellón al centro, está vallado y  la gente empieza a acumularse. Aplauden, gritan. Me giro a mi hermano y le digo: Dani, disfruta de este momento porqué estoy seguro de que no lo vamos a olvidar jamás! Llegamos a una de las calles principales, la policía corta el tráfico para que pasemos, cruzamos y hay gente por todos lados, aplaudiendo, gritando, animando, empujando, gritan hasta desde dentro de los coches, algunos tocan el claxon!

OCCUTMB14_026Encaramos la calle peatonal, llena de terrazas abarrotadas de gente animando, se oyen gritos en español, es escandaloso, como si fuéramos alguien famoso, y no somos nadie! Llegamos a la mítica plaza de la estatua de Michel Paccard y Jacques Balmat, un icono tantas veces visto en los vídeos y streamings de otras carreras donde los protagonistas son corredores de élite. Me paro unos segundos, beso la estatua, la gente grita. Encaramos los últimos 200 metros, y al fondo se ve ya el arco de meta…….

Cuándo todo esto arrancó, no sabíamos que podía a suceder. Durante un rato Dani lo pasó mal, hubo momentos en los que parecía que iba a tener que abandonar y yo no hubiera dudado en quedarme con él.  No sabíamos si nos íbamos a separar o progresaríamos juntos…..no sabíamos nada. Pero aquí estamos………

Sin decir nada Dani extiende su mano y nos cogemos, corremos juntos los mejores 200 metros de mi vida en una carrera, y no solo por entrar en esa meta de Chamonix abarrotada de gente, sino por ser tan afortunado de poder hacerlo de la mano de alguien que ya es más que un amigo, un compañero increíble, alguien que me anima a seguir adelante cuando no puedo más y por quien hubiera sacrificado no cruzar esa meta si hubiera hecho falta quedarme con él. En definitiva, un hermano del que ya sería imposible prescindir en mi vida.OCCUTMB14_022

Cruzamos la meta juntos, nos abrazamos, nos  besamos, gritamos eufóricos, la gente de alrededor grita. Es increíble! Escuchamos nuestros nombres por megafonía, aunque no entendemos bien que dicen, suponemos que será bueno, y entonces, sorpresa; En la pantalla vemos que acabamos de entrar compartiendo la posición 289 sobre 1200 corredores!!! Estaba convencido que ya iríamos por la mitad…. Es increíble!!!

De todas formas, la verdad es que eso es lo de menos, cruzar esa meta, aunque hubiera sido en el puesto 1200 tiene mucho mérito y es un lujo para un modesto trail runner como yo!

Tras recuperarnos un poco y disfrutar de ese momento, salimos del arco. Nos sentamos en un bordillo de piedra en mitad de la plaza abarrotada de gente, corredores, voluntarios… y sentado junto a Dani, tras un largo silencio, nos miramos y me pongo a llorar.

Sin mediar palabra nos abrazamos y disfrutamos de este momento increíble tirados en la “soledad” de una acera de Chamonix……¿Que más se puede pedir?

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2 comentarios en “OCC-UTMB 2014 | Crónica de Carrera

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